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Una luz tranquila en la gran ciudad
Esta es la imagen de una única farola. Permanece en silencio en primer plano, ocupando el centro de la escena sin ningún otro elemento a su lado. Es alta y de estilo tradicional. Su poste presenta un cálido tono cobrizo. La pantalla es negra y tiene forma de campana. Una luz suave y cálida nace en la base de la lámpara y asciende. No es una luz intensa ni agresiva, sino cálida y acogedora, como un pequeño sol personal.
Detrás de esta farola se extiende una inmensa ciudad contemporánea. El perfil urbano está formado por numerosos rascacielos agrupados que dibujan una línea irregular contra el cielo. El propio cielo luce un azul tenue y sereno. Frente a la ciudad hay una gran masa de agua, como un río o una bahía. El agua está quieta y refleja la luz del cielo. Un largo puente la atraviesa y permite apreciar su intrincada estructura uniendo las dos mitades de la ciudad. La fotografía está compuesta con gran cuidado. La protagonista de la historia es la farola; toda la gran ciudad queda a lo lejos, desenfocada y ligeramente borrosa. Esto realza aún más la lámpara. La mirada se dirige primero hacia ella. La ciudad, con toda su magnitud y poder, parece observar desde la distancia. Gracias a la cálida luz de la farola, no resulta demasiado intimidante ni fría.
Farola Aire libre LuzCategorías: Historias de la galería






